20 Versículos Bíblicos de Sanidad por Enfermedad

Somos seres humanos y en algún momento de nuestras vidas enfrentaremos situaciones que debilitarán nuestro cuerpo, mente y espíritu. Pero, gracias a las promesas de Jesús podemos encontrar paz, fe y esperanza.

Dios nos acompaña con su gracia divina para superar los contratiempos de enfermedades. Nuestras oraciones son poderosas para pedir por la sanidad de nuestras dolencias.

Versículos de sanidad por enfermedad

En las palabras bíblicas Dios nos permiten encontrar sosiego durante enfermedades nuestras, como de nuestros familiares y amigos. Por eso queremos decirte con cuáles versículos puedes orar para comunicarte con Dios.

Salmos 6:1-4

Pídele a tu Dios padre que no te reprenda. Pídele piedad para sanar tu alma y tu cuerpo con su misericordia.

Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor. Ten piedad de mí, pues languidezco. Sáname, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy angustiada y tu, oh Señor ¿hasta cuándo? Vuélvete, Señor, rescata mi alma. Sálvame por tu misericordia. (Salmos 6:1-4).

Mateo 10:1

Jesús y los discípulos expulsaron a los espíritus del mal, para librar a su prójimo de acciones malignas.

Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia (Mateo 10:1).

Jeremías 17:14

Cuando sientas dolencias, abre la biblia y ora con este Salmo que el Señor nos dice a través de las sagradas escrituras.

Sáname, oh Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvo, porque tú eres mi alabanza. (Jeremías 17:14).

Éxodo 23:25

Jesús nos enseñó con sus acciones cómo servir al Señor y a nuestro prójimo. Por eso, derramará sobre nosotros y nuestra familia sus bendiciones y escuchará nuestras súplicas de sanación.

Mas serviréis al Señor vuestro Dios, y Él bendecirá tu pan y tu agua y yo quitaré las enfermedades de en medio de ti. (Éxodo 23:25).

Isaías 41:10

Dios nos envía palabras de aliento y consuelo porque es nuestro Padre, quien nos reconforta y nos fortalece con su compasión y justicia.

No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10).

Salmos 107:19-21

Cuando sientas angustia en tu corazón, abre la biblia y lee este versículo para que Dios con su palabra te sane y libre de la muerte.

Entonces en su angustia clamaron al Señor y Él los salvó de sus aflicciones. Él envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte. Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres (Salmos 107:19-21).

Salmo 30:2-3

La bendición de Dios recaerá sobre ti con sólo elevar una plegaria a nuestro padre. Él te sanará. Mantén firme tu fe y esperanza.

Oh Señor, Dios mío, a ti pedí auxilio y me sanaste. Oh Señor has sacado mi alma del Seol, me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro (Salmo 30:2-3).

Jeremías 33:6

Dios con su divina misericordia nos ha prometido salud y sanidad, así como tiempos de abundancia, paz y verdad para todos sus hijos.

He aquí, yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Jeremías 33:6).

Deuteronomio 7:15

Nuestro padre creador sanará nuestras enfermedades y nos mantendrá sanos de todas nuestras dolencias.

Y el Señor apartará de ti toda enfermedad y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que hayas conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. (Deutoronomio 7:15).

Salmo 147:3

Dios edifica nuestros corazones y con su piedad, sana a todos los enfermos. Recuerda orar por ti, los tuyos y todos aquellos que sufren por alguna dolencia.

El Señor edifica a Jerusalén; congrega a los dispersos de Israel. Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. (Salmo 147:3).

Mateo 10:8

Nuestro Dios con su infinita bondad también nos enseña que al ser sanados debemos también compartir su divina gracia.

Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8).

Isaías 53:5

Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados y nuestro padre, a través de su muerte, no ha enseñado la gracia de la sanación.

Mas Él fue herido por nuestra transgresión, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. (Isaías 53:5).

Hechos 4:30

Muchas veces los momentos de enfermedad nos conectan más con el Señor. Extiende tu mano ante Dios para ser sanado en el nombre de Jesús.

Mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús. Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor. (Hechos 4:30).

Lucas 10: 8-9

La palabra de la biblia nos enseña a agradecer en medio de las penurias y a difundir las buenas acciones de Dios.

En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os sirvan; sanad a los enfermos que haya en ella y decidles: “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”. (Lucas 10: 8-9).

Romanos 8:14

Los hijos de nuestro Señor son guiados por la gracia del Espíritu de Dios para colmar de gozo su vida.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. (Romanos 8:14).

Pedro 2:24

Jesús nos dio la vida con la muerte. Él sanó y libró a la humanidad de sus pecados y recibimos el perdón por nuestras acciones.

Y Él llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. (Pedro 2: 24).

Mateo 9:35

El hijo de nuestro padre sanó con el evangelio a la humanidad de cualquier enfermedad. Él recorrió pueblos enteros para llevar la palabra de Dios al prójimo.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. (Mateo 9:35).

Marcos 9:33-34

Jesús nos enseña la fe en momentos de enfermedades y dolencia. Él tiene la gracia para sanar.

Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante del Él y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción. (Marcos 9:33-34).

Proverbios 4:20-23

En cualquier momento del día, puedes leer estas palabras que te enseñan a protegerte escuchando la voz del Señor.

Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón porque son vida para los que las hallan y salud para todo su cuerpo. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida. (Proverbios 4:20-23).

Apocalipsis 21:4

Jesús y nuestro padre nos consuelan en momentos de enfermedad calmando nuestra aflicción y dolor.

Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. (Apocalipsis 21:4).

La lectura de la biblia nos une al Señor a través de sus enseñanzas con el evangelio. En momentos de fragilidad física, emocional y mental su palabra reconforta nuestra alma.