20 Versículos Bíblicos de Diezmos y Ofrendas

Cuando vivimos bajo el amor de Dios nos damos cuenta de todas las bendiciones que nos concede a nosotros y a nuestra familia. El pago del diezmo y las ofrendas son una bendición, porque estamos agradeciendo todo lo recibido.

Dios nos brinda las leyes y mandamientos para gozar de una vida de paz y esperanza. Con los diezmos y ofrendas estamos cerca de todos nuestros hermanos, porque al dar aliviamos nuestras cargas.

Versículos de diezmos y ofrendas

Vivir con el amor de Dios no sólo es otorgar dinero, sino actuar con obras del corazón. El señor nos ha bendecido para compartir diezmos y ofrendas, hoy te enseñamos citas bíblicas más leídas por nuestros seguidores.

Números 18:26

Todos los pueblos y generaciones deben comprender la importancia de otorgar diezmo y ofrendas para sus hermanos, para multiplicar la generosidad del Señor.

También hablarás a los levitas y dirás: “Cuando recibáis de los hijos de Israel los diezmos que de ellos os he dado por vuestra heredad, ofreceréis de ello una ofrenda al Señor, el diezmo de los diezmos”. (Números 18:26).

Mateo 19:21

Jesús siempre nos enseña a dar a los demás a través de hacer buenas obras para nuestros semejantes.

Si quieres ser perfecto vende lo que posees y da a los pobres y tendrás tesoro en los cielos. Ven y sígueme. (Mateo 19:21).

Malaquías 3:10

El Señor nos protegerá concediéndonos todas sus bendiciones. Cuando otorgamos el diezmo y la ofrenda, se multiplica la abundancia en el espíritu.

Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto -dice el Señor de los ejércitos- si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde. (Malaquías 3:10).

Salmo 20:1-3

Cuando hablas con Dios, él atiende tus súplicas durante tus mayores tormentos. Él te sostendrá para cumplir los sueños de tu corazón.

Que el Señor te responda en el día de la angustia. Que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto. Que desde el santuario te envíe ayuda y desde Sion te sostenga. Que se acuerde de todas tus ofrendas y halle aceptable tu holocausto. Que te conceda el deseo de tu corazón y cumpla todos tus anhelos. (Salmo 20:1-3).

2 Corintios 16:2

La palabra de Dios en la biblia nos dice que debemos ofrendar a nuestras iglesias y templos desde el primer día de nuestra semana, de acuerdo a nuestras posibilidades.

Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas. (2 Corintios 16:2).

Lucas 6:38

Cuando das con el corazón, Dios retribuye tu buen corazón con buenas acciones y bendiciones para tu vida.

Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir. (Lucas 6:38).

Hechos 11:28-29

La palabra de Dios nos enseña a socorrer a quienes viven penurias y tristezas, especialmente, a las mujeres y hombres que han transitado ya varios años en la Tierra.

Los discípulos conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una contribución para el socorro de los hermanos que habitaban en Judea. Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y Saulo. (Hechos 11:28-29).

Génesis 14:19-20

Dios bendice a sus hijos cuando conceden el diezmo a sus hermanos, especialmente, a aquellos de buen corazón que dan en durante los tiempos de tribulación.

Y lo bendijo, diciendo: bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra. Y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo. (Génesis 14:19-20).

Proverbios 11:24

Dios nos enseña a abonar nuestro corazón con justicia para recibir el bien. Cuando repartes tu diezmo o haces ofrendas, recibes más abundancia.

El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malvados es la ira. Hay quien reparte, y le es añadido más y hay quien retiene lo que es justo, sólo pare venir a menos. El alma generosa será prosperada y el que riega será también regado. (Proverbios 11:24).

Proverbios 3:9-10

Los hijos de Dios honramos a nuestro padre Creador concediendo el diezmo y las ofrendas a sus maravillosas criaturas y obras.

Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos. Entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto. (Proverbios 3:9-10).

Marcos 12:41-44

El hijo de Dios nos enseña con su palabra que muchas veces da más quien poco tiene. Cuando ofrendamos al Creador en tiempos duros es cuando más nos concederá su gran misericordia.

Jesús se sentó frente al arca del tesoro y observaba cómo la multitud echaba dinero y muchos ricos echaban grandes cantidades. Y llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre. Llamó a sus discípulos, les dijo: os digo que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro, porque lo que ellos echaron les sobra, pero ella, echó todo lo que tenía. (Marcos 12:41-44).

Deuteronomio 14:22-23

Los hijos de Dios se mantienen fieles a su palabra. Siempre puedes hacer el diezmo y la ofrenda, ya sea con tus cosechas o con dinero.

Diezmarás fielmente todo el producto de tu sementera, lo que rinde tu campo cada año. Y comerás en la presencia del Señor tu Dios, en el lugar que Él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu mosto y de tu aceite y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre al Señor, tu Dios. (Deuteronomio 14:22-23).

Hechos 20:35

La bendición del trabajo es una obra de nuestro Dios, porque nos permite ayudar a los desprotegidos. Afortunados los hermanos que pueden apoyar a otros en tiempos difíciles para sus almas.

En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles y recordar las palabras del Señor Jesús que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:35).

Levítico 27:30-31

Los diezmos y ofrendas son sagrados porque ayudan a la obra del Señor. La bendición de la tierra y lo que brota deben ser consagradas para su misericordia.

Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor, es cosa consagrada al Señor. Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le añadirá la quinta parte. (Levítico 27:30-31).

Deuteronomio 28:29

Los hijos de Dios reparten el diezmo en las ciudades a quienes las personas que se encuentran en situación vulnerable, quienes muchas veces no tienen alimentos ni hogar.

Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades y comerán y se saciarán, para que el Señor tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga. (Deuteronomio 28:29).

Éxodo 35:22

Los fieles concederán bíblicamente las ofrendas a Dios para sostener sus obras y la de sus hijos.

Todos aquellos de corazón generoso, tanto hombres como mujeres, vinieron y trajeron broches, pendientes, anillos y brazaletes, toda clase de objetos de oro; cada cual, pues, presentó una ofrenda de oro al Señor. (Éxodo 35:22).

Mateo 5:23-24

Las palabras de Dios nos recuerdan que es importante la reconciliación entre sus hijos. Dar ofrendas con rencor hacia otro, no es sano para tu corazón.

Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí te recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda. (Mateo 5:23-24).

2 Corintios 9:7

La palabra del Señor nos regala palabras para acercarnos a su gozo, pues hay que diezmar y ofrendar con alegría.

Que cada uno dé como propuso su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. (2 Corintios 9:7).

2 Crónicas 31:12

Los hijos de Dios entregan fielmente los diezmos y ofrendas recibidas para la continuidad de las obras del Señor.

Fielmente llevaron allí las ofrendas y los diezmos y las cosas consagradas; y el levita Conanías era el intendente encargado de ellas, y su hermano Simei era el segundo. (2 Crónicas 31:12).

Efesios 5:2

La semilla del amor germina en tu corazón cuando das diezmos y ofrendas a tus hermanos. Dios es fiel.

Y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. (Efesios 5:2).

Los diezmos y ofrendas nos enseñan la abundancia del corazón porque los concedemos desde el amor a Dios y a las enseñanzas de Jesús.