20 Versículos Bíblicos de Sanidad Divina

Al estar en esta tierra, estamos expuestos a padecer de alguna enfermedad, si esto pasa, y sientes que ya no tienes esperanza, no temas, porque Dios está contigo.

El Señor tiene el poder suficiente para sanarte de toda enfermedad, tal y como ocurría en los tiempos antiguos, solo debes confiar en él y pedirle con fe que derrame su sanidad bendita sobre tu vida. En la biblia encontramos infinidad de versículos que hablan sobre la sanidad, a continuación te dejamos una lista para que recibas fuerzas en este momento tan difícil.

Versículos Bíblicos de Sanidad Divina

A continuación, te mostraremos una serie de versículos que hablan de la sanidad que da el Señor, palabras que aumentan la fe en Dios y nos dan fuerza en ese momento de desesperación.

Hechos 4:30

Aquí Dios nos da la autoridad que en cualquier tempestad que estemos pasando, si tenemos fe y lo declaramos en el nombre de Jesús, la situación se tornará en favor y bien de nosotros.

Extiende también tu mano, y permite que se hagan sanidades y señales y prodigios en el nombre de tu santo Hijo Jesús. (Hechos 4:30)

Hechos 3:16

Este fue un suceso que habla de un hombre que estaba enfermo fue sanado al instante, gracias al poder del Dios. Con fe todo es posible, creamos en Dios y el hará.

Y  por la fe en su nombre, a este hombre que ustedes ven y conocen, Dios lo ha restablecido; por la fe en Jesús, Dios lo ha sanado completamente en presencia de ustedes. (Hechos 3:16)

1 Corintios 12:8-9

El Espíritu de Dios nos da las habilidades que nosotros necesitamos para trabajar en su obra y ayudar al prójimo, entre esas se encuentra la sanidad, si oras por un enfermo y declaras su sanidad, con fe sucederá.

A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra de ciencia; a otro, el mismo Espíritu le da fe; y a otro, dones de sanidades; (1 Corintios 12:8-9)

Éxodo 15:26

Si seguimos los caminos del señor, practicamos la santificación y cumplimos sus mandamientos, el Señor será justo con nosotros y no nos enviará enfermedades, Él es el Dios todo poderoso, el que da y quita la vida y no hay nada imposible para Él.

Si escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto delante de sus ojos, y prestas oído a sus mandamientos y cumples todos sus estatutos, jamás te enviaré ninguna de las enfermedades que les envié a los egipcios. Yo soy el Señor, tu sanador. (Éxodo 15:26)

Salmos 107:19-20

En medio de la desesperación clamaron al Señor y Él les dio paz, con su palabra que está llena de vida les dio la sanidad y los libró de caer en la muerte.

Pero en su angustia clamaron al Señor, y él los libró de su aflicción.  Con el poder de su palabra los sanó, y los libró de caer en el sepulcro. (Salmos 107:19-20)

Marcos 6:56

A donde fuera Jesús los enfermos le pedían que los sanara, su poder era tan grande que, la biblia dice que, si tocabas, aunque sea el borde de su manto te sanabas.

Dondequiera que él entraba, ya fueran aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto. ¡Y todos los que lo tocaban quedaban sanos! (Marcos 6:56)

Isaías 53:5

Jesús tuvo que entregas su vida por nosotros, él fue torturado para que nosotros pudiéramos ser libres y gracias a su sacrifico seremos sanados.

Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados. (Isaías 53:5)

Éxodo 23:25

Si servimos al Dios vivo, Él será nuestro sustento, Él bendecirá nuestro camino y nos librará de todo mal y toda enfermedad, así Él ha prometido en su santa palabra.

Pero me servirán a mí, el Señor su Dios, y yo bendeciré tu pan y tus aguas, y quitaré de en medio de ti toda enfermedad. (Éxodo 23:25)

Marcos 2:17

Estas palabras dan a entender que el plan que tiene Dios, es auxiliar a los que están perdidos y desamparados, a los que están dañados de corazón y cuerpo, a los que necesitan que su vida entre la paz y el amor que Dios brinda.

Jesús los oyó, y les dijo: No son los sanos los que necesitan de un médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. (Marcos 2:17)

Deuteronomio 7:15

Esta es una promesa que Dios hace a su pueblo, les dice que va a protegerlos de cualquier mal que este a su asecho, que no le enviará ningún mal y a sus enemigos les enviará su furia.

El Señor alejará de ti toda enfermedad. No enviará sobre ti ninguna de las plagas malignas que envió sobre Egipto, y que tú conoces, aunque sí las enviará sobre todos los que te aborrezcan. (Deuteronomio 7:15)

Salmos 41:3-4

La biblia enseña que el pecado trae muerte y enfermedad, más también enseña que si nos arrepentimos de ello, el Señor nos perdonará, si ponemos en oración nuestra sanidad, el obrará y nos sustentará con su Santo Espíritu.

Cuando esté enfermo, el Señor lo sustentará; suavizará sus males mientras recobra la salud. Yo le pido al Señor que me tenga compasión, que me sane, pues he pecado contra él. (Salmos 41:3-4)

Proverbios 4:20-22

Este versículo es un recordatorio de que los caminos del Señor hacen bien a nuestras vidas, que su santa palabra da vida, esperanza y sabiduría a nuestro corazón, nos da aliento y fuerzas en momento de desesperación.

Hijo mío, presta atención a mis palabras; Inclina tu oído para escuchar mis razones. No las pierdas de vista; guárdalas en lo más profundo de tu corazón.  Ellas son vida para quienes las hallan; son la medicina para todo su cuerpo. (Proverbios 4:20-22)

3 Juan 1:2

Los deseos de Dios para nuestras vidas es que sigamos sus caminos, que podamos vivir una vida tranquila, llena de salud y gozoso, pero sobre todo llena de su gracia y amor.

Amado, deseo que seas prosperado en todo, y que tengas salud, a la vez que tu alma prospera. (3 Juan 1:2)

Mateo 10:8

Dios nos dio la autoridad y las herramientas para poder ayudar al necesitado, así como lo hacía Jesús que ayudaba al prójimo sin cobrarle nada.

Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron. (Mateo 10:8)

Proverbios 16:23-24

Quien se fija en lo que dice y cuenta con sabiduría, al hablar lo hará con cautela, y en sus palabras se hallará medicina para el alma, si actuamos amablemente y con amor, eso sanará el cuerpo y el alma.

El sabio de corazón habla con prudencia, y a sus labios añade sabiduría. Las palabras amables son un panal de miel; endulzan el alma y sanan el cuerpo. (Proverbios 16:23-24)

Salmos 147:3

Este versículo nos habla de que Dios quita toda tristeza de nuestros corazones y cura cada herida que tengamos si nos ponemos en sus manos.

El Señor reanima a los descorazonados, y sana sus heridas. (Salmos 147:3)

Lucas 7:21

La biblia relata este suceso tan impresionante, Jesús con su gran poder dio sanidad a varias personas y le dio la vista a los que no podían ver. De esta forma, en la actualidad también puede obrar y desatar milagros de sanidad en tu vida.

En ese mismo momento, Jesús sanó a muchos que tenían enfermedades, plagas y espíritus malignos, y a muchos ciegos les dio la vista. (Lucas 7:21)

Isaias 57:18-19

Este versículo nos enseña cuán grande es el amor de Dios hacia nosotros, que a pesar del camino que elijamos, Él de igual forma hace la promesa de que estará ahí para consolarnos y sanarnos.

Ya he visto el camino que siguen, pero a pesar de eso los sanaré y los consolaré; a ellos y a los que lloran los dirigiré, y haré que con sus labios digan: “Paz al que está lejos; paz al que está cerca”. Yo, el Señor, prometo que los sanaré. (Isaias 57:18-19)

Jeremías 33:6

Este versículo habla de que el Señor en su divina misericordia sanará a su pueblo y les dará la paz que ellos necesitan.

Pero les traeré salud y medicamentos, y los sanaré, y les haré experimentar una paz abundante y duradera. (Jeremías 33:6)

Salmos 30:2-3

Estas palabras nos enseñan que cuando nos encomendamos en las manos del Señor, Él nos libra de todo mal, con su poder nos quita cualquier enfermedad, si creemos en Él.

Mi Señor y Dios, te pedí ayuda, y tú me sanaste; tú, Señor, me devolviste la vida; ¡me libraste de caer en el sepulcro! (Salmos 30:2-3)

Él Señor Padre nos ofrece sanidad y salvación, si ponemos en sus manos nuestra angustia y le pedimos con fe él hará, porque nada es imposible para Dios.