20 Versículos Bíblicos de Santidad

Última Actualización: 06/05/2021

Santidad significa religiosamente recto, santo, en oposición a lo torcido o contaminado, en la biblia enseña que, no podemos entrar en la presencia de Dios, sin que nuestro cuerpo, alma y espíritu anden en Santidad.

Hoy queremos enseñarte estos versículos de la biblia cortos que Dios nos ha mostrado para que invoquemos su nombre con Fe y tener la sanidad en nuestra alma, cuerpo y mente.

Versículos sobre Santidad

La voluntad de Dios para el creyente y su propósito al llamarlo es que le sirvamos y le adoremos en santificación, que estemos limpios delante de su presencia.

Isaías 57:15

El Señor ha dicho en su palabra que él habita en un lugar alto y sagrado, pero de igual forma esta con los humildes y con los afligidos, en todo tiempo y a todo momento.

Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es santo: “Yo habito en las alturas, en santidad, pero también doy vida a los de espíritu humilde y quebrantado, y a los quebrantados de corazón. (Isaías 57:15)

Romanos 6:22

Para los que aceptan y comienzan a caminar en los caminos del Señor, sus almas son liberadas del pecado, y mientras le sirven a Dios, van a entrar en el proceso de santificación, que al final les dará la vida eterna a su lado.

Pero como ya han sido liberados del pecado y hechos siervos de Dios, el provecho que obtienen es la santificación, cuya meta final es la vida eterna. (Romanos 6:22)

Hebreos 12:10

Este versículo habla de que la disciplina de Dios es diferente a la del hombre, esta se encarga de formarnos para poder caminar junto a Él en santidad y afirma que esta formación hace bien a nuestras vidas.

La verdad es que nuestros padres terrenales nos disciplinaban por poco tiempo, y como mejor les parecía, pero Dios lo hace para nuestro beneficio y para que participemos de su santidad. (Hebreos 12:10)

2 Corintios 7:1

Esto es un mandato que nos recuerda que Dios nos ha hecho promesas las cuales a su tiempo va a cumplir, pero debemos encargarnos de limpiar nuestra carne y espíritu de impurezas, formándonos en la santidad y en el temor del Señor.

Amados míos, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, y perfeccionémonos en la santidad y en el temor de Dios. (2 Corintios 7:1)

1 Tesalonicenses 4:7

A pesar de que Dios nos dio libre albedrío, Él quiere que nuestros caminos sean rectos y puros, que busquemos la santificación día a día, que seamos santos como dice su palabra.

Pues Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad. (1 Tesalonicenses 4:7)

Isaías 35:8

Al camino forrado en piedras, lo han llamado Santidad, por ahí no transitará nada que este sucio o desviado, porque Dios andará con ellos, el que pase por este camino no se perderá.

Allí habrá un camino empedrado, que será llamado «Camino de Santidad». No pasará por allí nada impuro, porque Dios mismo estará con ellos. Si alguien pasa por este camino, no se extraviará, por más torpe que sea. (Isaías 35:8)

1 Samuel 2:2

Al que vive en lo alto y sagrado es llamado santo, no existe nada más puro y recto que el Señor, por eso es que Él es el mejor guarda para nosotros, sus caminos traen bendiciones para nuestras vidas.

Nadie es santo como tú, Señor. Fuera de ti, no hay nadie más. No hay mejor refugio que tú, Dios nuestro. (1 Samuel 2:2)

Levítico 11:44

Este versículo habla de que Dios nos manda, a santificarnos y limpiarnos de toda impureza, ya que él es un Dios que habita en santidad y que no nos contaminemos con ningún animal que se arrastre por la tierra.

Yo soy el Señor su Dios. Por lo tanto, ustedes se santificarán, y serán santos, porque yo soy santo. Así que no se contaminen con ninguno de los animales que se arrastran por la tierra. (Levítico 11:44)

Lucas 1:73-75

Dios le prometió a la descendencia de Abrahán, que los libraría de sus enemigos, para que ellos pudieran adorarle y servirle sin miedo, en santidad y en justicia, para el resto de sus vidas con él.

de su juramento a nuestro padre Abrahán: Prometió que nos concedería ser liberados de nuestros enemigos, para poder servirle sin temor, en santidad y en justicia todos nuestros días delante de él. (Lucas 1:73-75)

Juan 17:19

Jesucristo se santificó para poder darnos un buen ejemplo a seguir, y nos dice que debemos ser santificados en toda verdad.

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. (Juan 17:19)

Hebreos 12:14

Si queremos estar cara a cara con el Dios vivo y adorarle por la eternidad, debemos vivir en paz y armonía con el prójimo, siempre caminando en santidad y verdad.

 Procuren vivir en paz con todos, y en santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)

Levítico 20:26

Este versículo habla de que Dios apartó a un pueblo, para que lo adoraran en espíritu y en verdad, siendo un mandato la santificación, ya que Él es un Dios que habita en medio de la santidad.

Ustedes tienen que serme santos, porque yo, el Señor, soy santo. Yo los he apartado a ustedes de los otros pueblos, para que sean míos. (Levítico 20:26)

Efesios 5:25-27

Este es una palabra para el hombre, dice que debe amar a su esposa, así como Jesús amo a su pueblo, que dio su vida para poder santificarlos, él la limpio para poder presentársela a sí mismo, como una iglesia santa, gloriosa y sin manchas.

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante. (Efesios 5:25-27)

Romanos 6:19

A pesar del que los seres humanos son débiles y día a día pecan, este versículo nos enseña que también podemos transitar por el camino de la santidad y servir a la justicia, andando siempre en verdad.

Hablo en términos humanos, por la debilidad de su naturaleza humana. Así como para practicar la iniquidad presentaron sus miembros para servir a la impureza y la maldad, ahora, para practicar la santidad, presenten sus miembros para servir a la justicia. (Romanos 6:19)

Efesios 5:3

Esto enseña que, al entrar en santidad, debemos tener cuidado con lo que hablemos, ya que podemos manchar y ensuciar nuestras vestiduras espirituales.

 Entre ustedes ni siquiera deben hablar de inmoralidad sexual, ni de avaricia, ni de ninguna otra clase de depravación, pues ustedes son santos. (Efesios 5:3)

Juan 17:17

La palabra de Dios es verdadera y recta, enseñando siempre lo correcto y lo beneficioso para el hombre, es por eso que Dios nos santifica mediante su palabra.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (Juan 17:17)

Romanos 12:1

Dios es un Dios justo y recto, sin ninguna impureza, es por eso que hay que presentarnos ante él, sin mancha y arrugas, con la verdad en nuestro corazón, dispuestos a adorarle y servirle con un corazón agradable para él.

Así que, hermanos, yo les ruego, por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios! (Romanos 12:1)

Proverbios 9:10

Toda persona que quiera tener sabiduría, debe empezar obedeciendo y temiendo a Dios, conocer al Dios santo es muestra de sabiduría.

El principio de la sabiduría es el temor del Señor; el conocimiento de lo santo es inteligencia. (Proverbios 9:10)

Hebreos 2:11-12

Este versículo habla, de que a pesar de que Jesús es llamado a santificarnos ya que él es recto, somos sus hermanos debido a Dios, así que gocémonos y tomemos el ejemplo de Jesús, quien siempre amor y sirvió la obra de Dios.

Porque el mismo origen tienen el que santifica y los que son santificados. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
Y en medio de la congregación te alabaré. (Hebreos 2:11-12)

1 Corintios 3:16-17

Cuando aceptamos a Dios en nuestras vidas, nos convertimos en un templo y morada de su Espíritu Santo, esto quiere decir que debemos de cuidar y purificar siempre su templo, andando en santidad, para que su presencia siempre esté con nosotros.

¿No saben que ustedes son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?, Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ustedes son ese templo. (1 Corintios 3:16-17)

Cuando decidimos entregarle nuestra vida al señor y entramos en el proceso de santificación, esto implica ser apartados para Dios, que poco a poco seremos limpios, purificados, pulidos y benditos para poder ser templo y morada de su Espíritu Santo.