20 Versículos Bíblicos para Sanidad del Corazón

Muchas veces sentimos tristeza y dolor por varias de nuestras vivencias. Pero ese sentimiento puede ser transformado en sanidad del corazón, gracias a la misericordia y bondad de nuestro santísimo Dios.

Jesús con su servicio al prójimo nos enseñó que de la abundancia del corazón habla la boca y nuestras palabras ayudan a reconfortar nuestra alma. Dios te ofrece la sanación y salvación.

Versículos sanidad del corazón

Los textos bíblicos de Dios nos acerca a él para transformar el dolor del corazón en resiliencia y poder vivir en paz con nosotros mismos y con los demás. Recuerda leer diariamente estos 20 versículos para la sanidad de tu corazón.

Salmos 147:2-3

Nuestro Dios con su bondad infinita tiene el poder de curar y sanar nuestras heridas espirituales.

El Señor edifica a Jerusalén; congrega a los dispersos de Israel sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. (Salmos 147:2-3).

1 Pedro 2:24

El amor de Jesús por la humanidad es infinito, porque él dio su vida por nosotros para que vivamos con la justicia de Dios.

Y el mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. (1 Pedro 2:24).

Salmo 34:8

Dios es refugio y calma para un corazón atormentado por el dolor. Él es nuestro salvador en tiempos de tribulaciones.

Probad y ved que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia! (Salmo 34:8).

Efesios 6:13

El escudo protector de nuestro Señor ofrece apoyo para sanar todas tus heridas y ser resiliente en la adversidad.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo estar firmes. (Efesios 6:13).

Lamentaciones 3:22

La bondad de nuestro padre creador es infinita y con su amor tu vida sanará de tus afectaciones espirituales. Cristo salva tu corazón.

Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades. (Lamentaciones 3:22).

Filipenses 4:7

El Señor nos protege con su amor para que cuando sintamos nuestra alma herida, podamos gozar de paz y entendimiento.

Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. (Filipenses 4:7).

Mateo 11:28-30

Dios nos ayuda a sobrellevar nuestras cargas espirituales con amor y devoción mediante la humildad. Bendito nuestro Dios que nos sana.

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera. (Mateo 11:28-30).

Salmo 71:20

Nuestro Señor nos tiende la mano en las tempestades, para sentir serenidad con su presencia en nuestras vidas.

Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volverás a dar vida, y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra. (Salmo 71:20).

Proverbios 3:5-6

Confía en Dios para que sane todo tu camino de espinas que afectan tu corazón. Él te conduce hacia tu bienestar junto a tu familia y con los hermanos de Cristo.

Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas. (Proverbios 3:5-6).

Filipenses 3:13-14

Encomienda a nuestro padre la sanación de tu alma, así como lo ha hecho con todos sus hijos a quienes ha ayudado a llevar sus cargas.

De tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás y que la mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor. (Filipenses 3:13-14).

Salmos 73:26

La sanidad de nuestro corazón está en manos de Dios, pues él con su fortaleza robustece nuestro amor por nosotros mismos y hacia el prójimo.

Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. (Salmos 73:26).

1 Corintios 13:7

El amor sana nuestro corazón. El entendimiento es una virtud para comprender que las experiencias de la vida siempre nos dejan aprendizajes.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. (1 Corintios 13:7).

Isaías 57:15

Dios vivifica a quienes padecer el dolor. Él siempre nos reconfortará pasa sanar las heridas hasta tiempos eternos.

Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: habito en lo alto y santo y también en el contrito y humilde de Espíritu, para vivificar el Espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. (Isaías 57:15).

Jeremías 29:11

Nuestra vida está en manos de Dios. Cuando leamos el evangelio podemos encomendar la sanación de nuestra alma a nuestro padre.

Porque yo sé los planes que tengo para vosotros –declara el Señor- planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. (Jeremías 29:11).

Salmos 55:22

El Espíritu Santo sana tu corazón con la gracia de Dios para evitar que caigas en la destrucción de la oscuridad.

Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido. Pero tú, oh Dios, los harás caer al pozo de la destrucción, los hombres sanguinarios y engañadores no vivirán la mitad de sus días, mas yo en ti confiaré. (Salmos 55:22).

Juan 12:40

El dolor nos permite acercarnos a Dios mediante la oración. Él nos guía para que comprendamos que sí es posible sanarnos.

Él ha cegado sus ojos y endurecido su corazón, para que no vean los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan y yo los sane (Juan 12:40).

Romanos 12:11-12

Diariamente lee la biblia para que tu corazón sane con la palabra de Dios y tu espíritu se fortalezca.

No seáis perezosos en lo que requiere diligencia, fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor, gozando os en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración (Romanos 12:11-12).

Apocalipsis 21:4

Dios te consuela durante cada una de tus batallas. Él te reconforta en su seno para que encuentres la paz.

El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. (Apocalipsis 21:4).

Salmo 34:18

La paz está en tu corazón cuando Cristo vive en él. Tu sabes que te acercas a él mediante la oración diaria.

Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu. (Salmo 34:18).

2 Corintios 12:9

La gracia de Dios te acompañe siempre cuando estés enfrentando adversidades que lastimen tu corazón.

Y él me ha dicho: te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí (2 Corintios 12:9).

La lectura de estos 20 versículos para la sanidad de tu corazón reconfortarán tu Espíritu para vivificar la palabra de Dios. Lee siempre el evangelio porque allí encontrará fe y esperanza.