20 Versículos Bíblicos sobre La Muerte de un Ser Querido

Última Actualización: 06/05/2021

La muerte de un ser querido es un momento difícil que debemos afrontar. Todos hemos vivido tiempos de duelo y tristeza, pero Dios guiará nuestro camino en este duro transitar.

En medio del dolor, en la biblia podemos encontrar palabras de consuelo y esperanza. Quienes mueren no se van, permanecen en nuestros corazones. Dios nos da consuelo y nos protege con su misericordia.

Versículos sobre la muerte de un ser querido

Queremos compartir contigo varios versículos bíblicos esperanzadores que reconfortarán tu alma y la de tus seres queridos, especialmente, cuando perdemos físicamente a un familiar o amigo.

Juan 14:1-2

Cuando enfrentes la despedida física de un padre, madre, esposo, hermano o hijo sentirás que tu mundo se derrumba. Confía en Dios para encontrar paz en tu corazón.

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14:1-2).

Juan 11:25-27

Jesús resucitó entre los muertos. Nuestros familiares y seres queridos no se han marchado, porque también son resurrección y la promesa de Dios de vida eterna.

Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Dícele: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. (Juan 11:25-27).

Salmo 23:4

En los momentos de mayor tribulación Dios permanece con nosotros para acompañarnos en tiempos de oscuridad. Él nos fortalece con su paz y esperanza.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. (Salmo 23:4).

Apocalipsis 21:4

Dios te guiará por la senda de la paz y de la sanación porque su grandeza es infinita y misericordiosa. Él limpiará tus ojos y corazón de la tristeza y aflicción.

El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. (Apocalipsis 21:4).

Juan 10:27-28

Dios es nuestro guía en todo momento, en especial, cuando estamos tristes o con mucho dolor. Él es nuestra promesa de vida eterna, porque nos sostiene y protege.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. (Juan 10:27-28).

2 Corintios 1:3-4

Nuestro Padre nos reconforta y nos llena de esperanza para que nosotros mismos podamos consolar a nuestros semejantes cuando pierden un familiar o ser querido.

Bendito sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de Misericordia y Dios de toda consolación. Él nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. (2 Corintios 1:3-4).

Corintios 15:22

En medio de nuestro dolor, Dios nos reconforta con sus palabras de vida eterna en los versículos de la biblia. Su propio hijo unigénito murió por el dolor de la humanidad.

Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. (Corintios 15:22).

Romanos 8:38

Dios ama a todos sus hijos. Por eso cuando uno de nuestros seres queridos ya no está físicamente, es cuando más nos unimos a él, porque nos protege y cuida.

Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor Nuestro. (Romanos 8:38).

Isaías 41:10

Cuando enfrentamos dolor y tristeza, la unión con la oración es el momento cuando más Dios nos oye para vencer nuestros miedos y temores.

No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10).

Juan 16:22

La palabra de nuestro Dios es de resurrección. Cuando vivimos un duelo y tristeza, la fuerza de nuestro Padre reparará nuestro corazón con alegría y consuelo.

Ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo. (Juan 16:22).

Salmo 34:18

Dios tiende sus manos para fortalecernos en duros episodios de nuestra vida y su compasión es infinita y misericordiosa. Él nos sostiene para el bien de nuestras almas.

Se enfrentaron a mí el día de mi infortunio, mas el Señor fue mi sostén. También me sacó a un lugar espacioso; me rescató, porque se complació en mí. (Salmo 34:18).

Romanos 8:28

Dios nos tiene reservado unos planes maravillosos para nuestra vida y la de nuestra familia. Nos dará la paz que necesitamos en tiempos de duelo.

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. (Romanos 8:28).

Salmo 31:9

Cuando sientas momentos de angustia por la ausencia de tu ser querido, lee la biblia y ora por piedad, para que tu alma se reconforte con la paz del Señor.

Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. (Salmo 31:9).

Mateo 10:28

Dios nos guía por los senderos del bien. No temas por la muerte física de un familiar o amigo, ora por el abrigo de su alma y para que encuentres consuelo en la aflicción.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28).

Juan 14:27

La infinita bondad de nuestro Dios nos acompaña y nos reconforta con su paz para que nuestros corazones estén libres de miedo y desaparezca la angustia.

La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo. (Juan 14:27).

Salmo 46:1

Nuestro Dios nos protege de temores, miedos y tristezas. Él nos socorre en medio de las mayores tempestades con su infinita bondad y misericordia.

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. (Salmo 46:1).

Juan 16:33

Durante nuestra vida tendremos tiempos de risas y tristeza, el Señor nos ofrece su paz. Ora y confía. Él te regocijará en tiempos difíciles. Confía en su amor.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:23).

Isaías 49:13

Encuentra la alegría que nuestro Dios nos brinda con su compasión. El Señor consolará nuestros corazones.

Gritad de júbilo, cielos y regocíjate, tierra. Prorrumpid, montes, en gritos de alegría el Señor ha consolado a su pueblo y de sus afligidos tendrá compasión. (Isaías 49:13).

Salmo 25:16

Cuando leas la palabra del Señor. Mírate con ojos de piedad. El consuelo para este momento de aflicción lo encontrarás en su paz y bondad.

Vuélvete a mí y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido. (Salmo 25:16).

Juan 3:16

El mismo Dios nos amó tanto que envío a su hijo para que tengamos vida eterna y nuestras almas se regocijen. El ejemplo de la vida de su hijo nos acompaña.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16).

En la biblia encuentras palabras para tu tiempo de duelo por la muerte de un padre, madre, hijo, esposo, familiar o amigo. Con estas lecturas sentirás consuelo y esperanza para este difícil momento.